Desafíos del Agua

Con motivo del Seminario – Taller “El Desafío país que imponen los Recursos Hídricos 2016-2050: El rol de la Universidad de Chile”, tuvimos la oportunidad bajo distintas perspectivas, académica, legislativa y de gobierno, presentar las claves para superar estos difíciles escenarios que ya empezamos a vivir.

El valor del agua es cada vez mayor, así como su rol clave en el desarrollo del país y sus regiones y en la calidad de vida de las personas. El 22% del PIB mundial se encuentra amenazado por la falta de disponibilidad del agua. Algunos países como Australia, sufren las consecuencias de que se le han secado sus principales ríos. Este país está constituido por solo 5 cuencas. A esto se le llamó la Sequía del Milenio. España tiene 10 cuencas y Chile 101, caracterizado por una enorme diversidad natural y cultural, que equivale a un país entre el Polo Norte y el centro de África.

Las actividades económicas en nuestro país, están vinculadas en un 60% del PIB al agua y por carecer de una institucionalidad adecuada, de una política pública y privada y una regionalización efectiva, tenemos como consecuencia un Chile no sustentable.

Si bien tenemos cobertura de agua potable y sanitaria urbana relevante a nivel mundial y también una dotación muy alta en el sector rural; falta mejorar de manera importante la eficiencia de su uso, ya que entre el 20 y 30% de ésta se pierde por conducción; y las tarifas no se hacen cargo de ello, por cuanto esto se reparte entre todos los usuarios. En cuanto al agua salada, requerimos de una Zonificación del Borde Costero efectiva en los 83.500 kms. de costa de nuestro país. Lo mismo en proteger y valorar los más de 21.000 kms.2 de glaciares en Chile.

Tenemos importantes potenciales a desarrollar para el buen uso del agua, su valoración y protección. Para ello, se requiere de Instrumentos de Planificación Estratégica Participativos y Vinculantes como el Manejo Integrado de Cuencas. Nuestro país sufre la degradación de estas cuencas; el 60% del territorio sufre de erosión y desertificación, a lo cual, se han sumado los efectos del fenómeno de cambio climático. Por ejemplo, Aysén y el centro de la Patagonia sufren su peor sequía histórica, que en términos hidrológicos equivale a un período de frecuencia de 2.500 años. A éste, se le ha  sumado la contaminación atmosférica gravísima en Coyhaique. Como bien lo planteó uno de los panelistas del Seminario al citar a Thomas Fuller “aprendemos el valor del agua, cuando se nos seca el pozo”

 

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